martes, 20 de marzo de 2012

Dada...¿¿ísmo??

Antes de la llegada de dadá, dadá ya estaba presente. Hans Arp.

Dadá nace como negación de todo lo establecido, de la historia anterior, en contra de la tradición... es una especie de estado de ánimo, más que un movimiento artístico; los mismos dadaístas no quieren ser clasificados como estilo artístico, ya que Dadá no significa nada. Nace como oposición al arte tradicional, a todo lo anterior que ha llevado a la Gran Guerra. En 1919, en la revista Der Dada, se planteó la siguiente pregunta: ¿Qué es dadá?, proponiendo después al lector una serie de respuestas, posibles o imposibles, como por ejemplo "un seguro contra incendios". La reflexión final del artículo concluía así: "¿O puede que no sea nada, es decir, que lo sea todo?".



Los personajes que desencadenan este "movimiento" tienen en común el nihilismo y el deseo de exaltación del caos, debido a las vivencias de la guerra. Dadá se puede decir que surge en el año 1916, en plena Guerra Mundial, en las reuniones que se realizaban en el Cabaret Voltaire de Zurich. Suiza era un país neutral que acogió a los exiliados de la guerra, y que tenía muy poco peso en la tradición cultural de Europa, lo que hacía que fuera un lugar perfecto para el nacimiento de este "no-arte". 

Así, un grupo de escritores, artistas y poetas de diferentes nacionalidades, comienzan a reunirse en este Cabaret Voltaire, el cual fue fundado por Hugo Ball, desertor del ejército alemán, director teatral y escritor, quien realizó una performance al recitar su poema fonético Karawane. Junto con Hugo Ball, se citan el arquitecto Marcel Janco, Hans Arp, el médico psicoanalista Richard Huelsenbeck, Tristan Tzara... este último fue el alma del grupo, el principal animador de dichas veladas.

Supuestamente, el 16 de febrero de 1916 es cuando Tzara "descubre" el término dadá, adoptándolo como palabra clave del grupo que les definía en contra de los falsos mitos de la razón positivista, cuyo fracaso fue demostrado por la guerra. Pero la versión más verosímil es la que Huelsenbeck popularizó: "Hugo Ball y yo descubrimos por casualidad la palabra dadá en un diccionario alemán-francés, que significaba "caballito de madera". Es una palabra breve y sugestiva, y Dadá se convirtió en breve en el estandarte de todo cuanto defendíamos en el Cabaret Voltaire".

Para Tzara la palabra dadá no significa nada; simplemente es un símbolo de rebelión y negación. En 1950, explica qué es dadá en una entrevista para una radio de Francia: 


"Para comprender como nació dadá es necesario imaginarse, de una parte, el estado de ánimo de un grupo de jóvenes en aquella especie de prisión que era Suiza en tiempos de la primera guerra mundial, y de otra, el nivel intelectual del arte y la literatura de aquella época. La guerra, ciertamente, acabó, pero más tarde vimos otras. Todo ello cayó en ese semiolvido que la costumbre llama historia. Pero hacia 1916-1917 la guerra parecía que no iba a terminar nunca. Es más, de lejos, y tanto para mí como para mis amigos, adquiría proporciones falseadas por una perspectiva demasiado amplia. De ahí el disgusto y la rebelión. Estábamos resueltamente contra la guerra, sin por ello caer en los fáciles pliegues del pacifismo utópico. Sabíamos que sólo se podría suprimir la guerra extirpando sus raíces. La impaciencia de virir era grande; el disgusto se hacía extensivo a todas las formas de la civilización llamada moderna, a sus mismas bases, a su lógica y su lenguaje, y la rebelión asumía modos en los que lo grotesco y lo absurdo superaban largamente a los valores estéticos. No hay que olvidar que en literatura un avasallador sentimentalismo enmascaraba lo humano, y que el mal gusto con pretensiones de elevación campaba por sus respetos en todos los campos del arte, caracterizando la fuerza de la burguesía en todo lo que tenía de más odioso..."


Unos años antes, Tzara escribió: "Dadá nació de una exigencia moral, de una voluntad implacable de alcanzar un absurdo moral, y del sentimiento profundo de que el hombre, en el centro de todas las creaciones del espíritu, debía afirmar su preeminencia sobre las nociones empobrecidas de la sustancia humana, sobre las cosas muertas y sobre los bienes mal adquiridos. Dadá nació de una rebelión que entonces era común a todos los jóvenes, una rebelión que exigía una adhesión completa del individuo a las necesidades de la naturaleza, sin consideraciones para con la historia, la lógica, la moral común, el Honor, la Patria, la Familia, el Arte, la Religión, la Libertad, al Fraternidad y tantas otras nociones correspondientes a necesidades humanas pero de las cuales no subsistían más que esqueléticos convencionalismos, porque habían sido vaciadas de su contenido inicial. La frase de Descartes: "No quiero saber ni siquiera si antes de mí hubo otros hombres", la habíamos puesto como cabecera de una de nuestras publicaciones. Significaba mirar el mundo con ojos nuevos y que queríamos reconsiderar y poner en tela de juicio la base misma de las nociones que nos habían sido impuestas por nuestros padres, y probar su justeza."

Respuesta a una situación histórica de profunda crisis de los valores establecidos. Tiene cierta relación con el romanticismo por ese ir contra las reglas y esa "manera de sentir", descrita por Baudelaire. También tiene puntos de unión con el expresionismo y el futurismo, por esa vocación por el escándalo, la provocación... pero Dadá es mucho más radical, ya que no busca regenerar la sociedad existente, ni tampoco proponer una nueva. Dadá niega, simplemente, desde el más profundo nihilismo.

En el terreno del arte, dadá niega la esencia misma de la obra: Se elimina el concepto de creación, como modo de fabricación o construcción, objeto manufacturado por el artista; esto lleva al ready-made de Duchamp, que señala un objeto con el dedo entre los que ya existen, sin siquiera tocarlo, como una decisión intelectual del artista que lleva implícita la máxima libertad.

A parte de ser objetos que no han sido manipulados ni creados por el "artista", sino por la industria, también se presentan sin firmar y se suelen elegir objetos fabricados en serie, destruyendo el concepto de obra como objeto único y original.

El dadaísmo se ayuda de lo antiartístico, antiliterario... para destruir el arte, literatura... anteriores. Está en contra de la belleza canónica, de las leyes de la lógica (exaltando el azar, lo incontrolado), de los valores establecidos; todo debe ser puesto en tela de juicio. Están en contra del arte moderno, considerado sucedáneo del arte tradicional y por que tiene una serie de normas que lo define. Incluso están en contra de sí mismos, del propio dadá, lo cual les llevará a su "suicidio" en 1920; muertos por sus propios principios.

Pero no todo en dadá es negativo y nihilista; está a favor de la libertad individual, de lo inmediato, lo espontáneo, lo aleatorio, lo que no alcanza la razón.

Hans Arp, con la frase "Antes de la llegada de dadá, dadá ya estaba presente", lo que quiso expresar es que en épocas anteriores y en situaciones similares, artistas y escritores se sirvieron de elementos expresivos parecidos a los del dadaísmo. Todas las crisis producen una reacción.

Después de desarrollarse el dadaísmo por diversos centros de Europa, como Colonia o Berlín, da el salto al continente americano, con centro en Nueva York. La mayor aportación del dadá, junto con la libertad, fue el paso de un arte "retiniano" a un arte de acción, de performance, paso en el que Duchamp tiene todo el protagonismo.

En Nueva York ya había un ambiente preparado para que el dadaísmo se desarrollara con éxito; Alfred Stieglitz pone en pie movimientos como la "Photo-Secession", o la revista Camera Work, presentando también exposiciones de Matisse, Cézanne, Picabia, Picasso... junto con autores americanos. Stieglitz fue un personaje clave en la entrada del arte de vanguardia europeo en América.

El dadá es impulsado en Nueva York sobre todo por dos artistas europeos: Marcel Duchamp, que llega hacia el año 1913 (participando en la Armory Show, exposición ecléctica con una visión panorámica del arte del momento), y Francis Picabia, llegando en 1915, en plena Guerra Mundial, y volviendo a Europa en 1915, y yendo a Zurich en 1917. Nueva York era la ciudad donde todo era posible, lo cual se acentuaba por la falta de tradición artística que ellos interpretaban como "libertad". Duchamp y Picabia se asocian aquí con artistas como Man Ray.

Pero quien marca el punto de no retorno es Marcel Duchamp con sus ready-made, sobre todo su Fuente de 1917 firmada con el pseudónimo "R. Mutt" (aplastando así el concepto de autoría), que permiten la idea de que todo puede ser considerado arte, sin más límites que la decisión del artista, que la LIBERTAD.



¿Qué es arte?


La pregunta sin respuesta...

El arte es un objeto subjetivo; un objeto que lleva implícito una idea, una narración, un concepto, el cual puede tener varias interpretaciones, y todas ellas son válidas.

El arte es una representación de una idea en algo perceptible; una idea que pretende hacer conectar las neuronas del espectador, que pretende conmoverlo, hacerlo sonreír, pensar, llorar y vomitar. Pero este parámetro es muy poco concreto para poder limitar qué es arte, ya que, basándonos en esta idea, un discurso político en un mitin, podría encajar muy bien en la descripción (aunque la retórica bien se consideraba "el arte del buen hablar"); Pero el arte, en sus siete formas "reconocidas oficialmente" (Arquitectura, escultura, pintura, danza, música, literatura y cine... -  ¿¿¿y la fotografía???) debe ser valorado basándose en una serie de características y parámetros individuales.

El arte suele confundirse con lo que se considera que "está bien hecho"; es decir, que entre por los ojos. Un Velázquez, por ser un Velázquez, y también por tener un nivel de mímesis con la realidad muy alto, es considerado arte, y "arte del de verdad, del bueno"; pero en cambio, La fuente, de Duchamp, aún trastoca y levanta cejas de incomprensión en la gente, ya que no entra dentro de la caja de zapatos cuadrada e inflexible de lo que consideran por arte. "¡Por favor, como va a ser un urinario de hombre un objeto artístico!, ¡Ya no saben qué hacer!, ¡Eso no es arte, es una tomadura de pelo!", gritan al cielo, sin querer saber siquiera qué ha llevado a Duchamp a exponer su Fuente... Pero bueno, no voy a seguir por este sendero; sigamos con el concepto de arte...

Con lo anterior he querido explicar que cada uno entiende el arte de una manera diferente, individual, íntima... por lo que, según quien emita el juicio, algo será arte o no para ese juez, pero eso no quiere decir que esa sea la valoración única acertada, ya que cada persona es un mundo, y cada uno lo amuebla como quiere.

Es decir, es imposible delimitar de manera concreta qué es arte, aunque nunca se debería formular un juicio de valor si el elemento determinante de ese juicio es el gusto estético. Que no guste estéticamente, que no entre por el ojo, no quiere decir que no sea arte. Hay algo más detrás del mármol esculpido por Miguel Ángel, detrás del Guernica de Picasso, y detrás de la sonrisa del ángel de la Catedral de Reims... Hay muchos aspectos que configuran la imagen de una sola obra, ¿Por qué quedarnos en la cáscara?

Para que alguien de una valoración sobre si una pieza en concreto es arte o no, y que esta sea válida, es imprescindible que ese alguien tenga "cierta idea" sobre la historia del arte en general, y sobre ese momento artístico, movimiento o artista, en particular. y con ese conocimiento, elabore unas razones y argumentos por los que cree que es o no arte. A mí no me vale un "no lo entiendo; no me gusta; no es arte y punto"... no. Razones de peso, por favor.

La verdad es que mi concepto de arte es muy amplio; abarca muchísimos aspectos, valorando de cada época, movimiento, lugar, artista... una serie de características particulares, que lo hacen especial para mí. Como he dicho antes, el arte es la representación de una idea, ya sea de una forma tradicional, como el lienzo manchado de óleo, como de una manera "vanguardista", hiriendo ese lienzo, a lo Lucio Fontana, o incluso buscando otro tipo de "soportes" y "técnicas", como los ready made de Duchamp, o una performance. Así, esto se podría llevar a límites insospechados, como los mítines políticos, el sonido silencioso que las sábanas producen por el roce con la piel de tu pareja mientras duerme, el cambio que sufre un almendro al inicio de la primavera día tras día... todo tiene detrás una idea que te hace sonreír, pensar, llorar, e incluso vomitar...así, para mí, podría decirse que EL ARTE ES VIDA, y por lo tanto... LA VIDA ES ARTE.

Carpe Diem.